Reseña de Joaquín Varela Suanzes-Carpegna, ed. Historia e historiografía constitucionales

Varela Suanzes-Carpegna, Joaquín, ed. Historia e historiografía constitucionales: [entrevistas con Ernst-Wolfgang Böckenförde, Michel Troper, Maurice J. C. Vile, Maurizio Fioravanti]. Estructuras y procesos serie derecho. Madrid: Trotta, 2015.

[Publicado en Istor. Revista de Historia Internacional, año XVII, núm. 66, otoño de 2016, pp. 279-285]

¿Qué es la historia constitucional? ¿Es una rama más de la historia, como la historia económica o social? ¿Es un complemento del derecho constitucional? ¿Para qué sirve hacer la historia del constitucionalismo? He aquí las preguntas medulares del reciente texto editado por Joaquín Varela Suanzes-Carpegna, Historia e historiografía constitucionales (Madrid, 2015), catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Oviedo y editor de la revista electrónica Historia Constitucional. La obra consiste en cuatro entrevistas con destacados practicantes europeos de la historia constitucional, Ernst-Wolfgang Böckenförde (Alemania, 1930),[1] Michel Troper (Francia, 1938),[2] Maurice J. C. Vile (Reino Unido, 1927),[3] Maurizio Fioravanti (Italia, 1952).[4] Abre con un ensayo introductorio de la pluma de Varela Suanzes-Carpegna en torno a la metodología de la historia constitucional y concluye con una revisión del estado de la historiografía española acerca de la historia constitucional realizada por Ignacio Fernández Sarasola, director de la Biblioteca de Historia Constitucional “Martínez Marina” de la Universidad de Oviedo. Las entrevistas fueron publicadas originalmente de manera individual en la revista electrónica Historia Constitucional entre 2004 y 2013.[5]

Las respuestas que ofrecen Varela Suanzes-Carpegna y sus entrevistados a las preguntas sobre la definición y utilidad de la historia constitucional dan cuenta de la importancia de esta disciplina tanto para la historia política e institucional como para el estudio del derecho constitucional y su evolución. Señalan, sobre todo, la naturaleza interdisciplinaria de la historia constitucional y, por ende, la necesidad de que sus practicantes no descuiden ni la metodología histórica ni el conocimiento jurídico. Es un advertimiento clave, pues –al menos en México- los historiadores no solemos ser adiestrados en el derecho, ni los juristas en la aplicación de la visión histórica a su tema de estudio. El resultado lleva muchas veces a un diálogo de sordos entre historiadores y juristas en el que el significado la historia constitucional se pierde entre el ruido del malentendido mutuo.

Desde el punto de vista del profesor Varela Suanzes-Carpegna, la historia constitucional se compone del análisis del corpus constitucional desde dos ángulos: el normativo-institucional y el doctrinal. Como resultado, las fuentes documentales para este estudio son diversas, y no pueden limitarse simplemente a los textos constitucionales promulgados ni aplicados. Entre las fuentes más importantes son: “los proyectos [constitucionales] que no llegaron a entrar en vigor” y “los reglamentos parlamentarios o leyes electorales, así como las convenciones constitucionales o reglas no escritas […] los diarios de sesiones de los Parlamentos […] los artículos publicados en la prensa, la jurisprudencia de los tribunales, y […] las publicaciones de carácter científico, recogidas en revistas […], en manuales, tratados y monografías.”[6] Para Maurizio Fioravanti, es por esta razón que la historia constitucional es “historia de la cultura constitucional y al mismo tiempo la historia de las prácticas, de las tutelas. Nunca es solo la historia de las ideas o solo historia de la legislación.”[7]

No obstante, los contribuidores de este libro opinan que los estudiosos de historia constitucional deben procurar leer estas fuentes de acuerdo a su contexto histórico y político y no caer en el error de asumir que las definiciones jurídicas de hoy son las mismas que las de ayer. Al respecto, Varela Suanzes-Carpegna nos advierte de los peligros del presentismo y el adanisno, y los malentendidos que pueden resultar al no considerar la evolución y desarrollo de los debates constitucionales. Por su parte, Ernst-Wolfgang Böckenförde considera que hay que tomar distancia del normativismo kelsiano, y la idea de que “se pued[e] hacer historia constitucional, que [es] interesante, pero que […] no [tiene] transcendencia para la dogmática jurídica”.[8] Concuerda Michel Troper, quien comenta que el derecho constitucional ya no se puede entender como un rompecabezas en el que “las constituciones fueron ensamblajes variados de elementos ‘estandar’: la soberanía nacional, la soberanía popular, la representación, la separación de poderes rígida o flexible.” Al contrario, “es el sistema constitucional que determina la naturaleza y el significado de los elementos que lo componen.”[9] Para este autor, cada elemento del derecho constitucional se ha definido (y sigue definiéndose) a la luz de los debates constitucionales que le dieron vida. Mauricio Fioravanti enfatiza igualmente que la historia constitución debe entenderse como “la historia de la formación de la ley fundamental en una concreta colectividad históricamente determinada.” Desde estas perspectivas, el significado de la historia constitucional para el derecho constitucional es contundente. Al decir, de Fioravanti, no es “la ‘introducción’ al estudio de Derecho constitucional y vigente, o […] la exposición de los ‘precedentes’, sino […] [es] parte integrante de la interpretación constitucional”.[10]

En términos de la utilidad de la historia constitucional para entender la trayectoria institucional y política de una nación, los colaboradores de este libro recomiendan mucha cautela. Al decir de Michel Troper, el estudiante de Historia constitucional debe estar consciente de que “la historia constitucional no informa sobre la realidad de los conflictos políticos del pasado más que el Derecho constitucional informa sobre el funcionamiento real del poder de hoy.” Lo que describe es otra realidad, “un modo de argumentación, que produce él también, efectos sociales y políticos.”[11] Varela Suanzes-Carpegna nos recuerda que debemos mantener en mente la diferencia entre la “Constitución formal” y la “Constitución real.”[12] En otras palabras, hay que tener presente que la letra de la ley no siempre es la misma de sus prácticas o convenciones. De esta forma, argumenta Varela Suanzes-Carpegna “el historiador del constitucionalismo debe tener en cuenta tanto […] las ‘reformas constitucionales’ [de la letra de la ley] y las ‘mutaciones constitucionales’ [cambios en las convenciones].”

Al hablar de la tradición estadounidense de los derechos y las libertades, Maurice J. C. Vile comparte un ejemplo muy útil para entender la importancia  entre la “Constitución formal” y la “Constitución real.”:

[C]uando se redactó la Constitución de los Estados Unidos, los padres fundadores protegieron la institución de esclavitud porque era una necesidad política. Hay evidencia que sugieren que uno de los desencadenantes accidentales de la revolución fue el temor que sentían los colonos que el derecho británico, extendido a las colonias, acabaría por abolir la esclavitud, particularmente tras la decisión de Lord Mansfield en el Somerset’s Case,[13] en 1772. ¡Los indios americanos no adquirieron la plena ciudadanía norteamericana hasta 1924![14]

Se puede añadir que la población afroamericana tampoco ha alcanzado la ciudadanía plena hoy día, incluso después del Civil Rights Act (1964) y el Voting Rights Act (1965). Desde las elecciones de 2000, juristas, sociólogos y politólogos estadounidense dan cuenta de cómo las leyes electorales de varios estados (muchos de ellos en el sur) excluyen exitosamente a porcentajes significativos de la comunidad afroamericana al exigir que todo votante presente una credencial oficial al momento de votar, o al prohibir el sufragio a los convictos.[15]

Desde luego, los colaboradores de este no están de acuerdo en todo. El desacuerdo más importante se relaciona con la definición misma de “constitución”; a todas luces la definición fundamental para la historia constitucional. Desde su introducción, Varela Suanzes-Carpegna plantea que se debe entender el constitucionalismo “como fenómeno histórico destinado a limitar el Estado al servicio de las libertades individuales.”[16] Para él, la constitución es un “concepto sustantivo y axiológica” vinculado con lo expresado en el artículo 16 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789;[17] y, la historia constitucional, por ende, no debe ocuparse de “los ordenamientos preliberales ni tampoco de las antiliberales.”[18] En cambio, Fioravanti opina que “hay Historia constitucional allí donde exista construcción y articulación del principio de unidad política.”[19] Mientras que Troper señala que “si el análisis constitucional consiste en investigar cuáles son los tipos de relación que pueden existir entre los órganos que se reparten los poderes y cómo estos poderes pueden evolucionar, no veo motivos por los cuales descartar los sistemas antiliberales.[20]

¿Qué es entonces la constitución que estudia la historia constitucional? La definición de Varela Suanzes-Carpegna remite a los orígenes del pensamiento contractualista del siglo diecisiete y la disputa sobre la fuente de la legitimidad de los gobiernos del siglo subsecuente. Aquí se establecieron los elementos básicos del constitucionalismo liberal y democrático: las sociedades políticas se forman con el fin de proteger los derechos de sus integrantes. El gobierno es legítimo si protege estos derechos siempre y cuando también representa los intereses y/o opiniones de esta sociedad. La constitución es la carta-compromiso del estado para garantizar esta protección. Por otra parte, la definición de Troper y Fioravanti apela a una idea más antigua aun: que la constitución es la descripción del orden político en gobierno. De modo que no contiene en sí ningún juicio de valor. Las constituciones autoritarias y antiliberales cumplen esta descripción.

 A mi parecer, la historia constitucional –si verdaderamente puede insertarse en como un ramo de la historia- debe preferir la opción descriptiva sobre la opción ideológica. Al adoptar cualquier punto de vista ideológico implica que el historiador debe juzgar si el orden político bajo estudio cumple con las normas prescritas. ¿Y dónde establecer las fronteras de lo aceptable? Mucho me temo que la respuesta a esta pregunta sea completamente subjetiva y sin resolución definitiva. A saber: Varela Suanzes-Carpegna ha estudiado el constitucionalismo británico histórico en gran detalle. De hecho, es uno de los expertos en esta materia. Me pregunto si el sistema político actual británico todavía es candidato para la historia constitucional de acuerdo a su definición. Si dejamos de lado el problema evidente de que mi país no tiene una carta constitucional escrita, un examen breve del reparto efectivo de competencias entre las instituciones políticas actuales deja claro que la forma de gobierno no cumple con lo estipulado en el artículo 16 de la Declaración de 1789. No hay una división de poderes efectivo, pues el poder del gobierno es abrumador gracias al sistema de partidos y la disciplina del whip. Este arreglo neutraliza cualquier peso que el Parlamento pueda ejercer como freno a la actividad ejecutiva,[21] Como anota Vile en su entrevista, la configuración de poder en el Reino Unido tiene asimismo un “impacto en los derechos civiles”, pues permite que el gobierno introduzca legislación francamente antiliberal, “tal y como sucede en el caso de las leyes que se han aprobado permitiendo la detención durante veintiocho días de personas sospechosas de terrorismo sin mediar acusación.”[22]

El intercambio de opiniones sobre este tema y los muchos otros que los colaboradores tocan en sus intervenciones hacen de este libro una verdadera joya de la historiografía. Es especialmente recomendable para estudiantes y principiantes en la disciplina,[23] pues ofrece una variedad de perspectivas sobre la práctica de la historia constitucional y un debate acerca de su metodología. Da aliento a los historiadores del constitucionalismo al demostrar que nuestra disciplina tiene razón de ser propia y aportaciones académicas importantes a hacer.

En este sentido, una de las características de la carrera académica del profesor Varela Suanzes-Carpegna es su decidida reivindicación de la historia constitucional como disciplina: en 2000, estableció la mencionada revista electrónica, Historia Constitucional, la primera revista de internet dedicada exclusivamente a este tema. De tal forma, este nuevo libro es una continuación bastante bien lograda de este esfuerzo. En Historia Constitucional se han publicado diversos trabajos relativos al constitucionalismo occidental tanto en español, como en alemán, francés, inglés, italiano y portugués. Gracias a este enfoque internacional, la revista se ha convertido en una referencia obligatoria para todos los que investigamos la historia constitucional en Europa y las Américas. Con Historia e historiografía constitucionales, nos ofrece una nueva lectura imprescindible y de mucha utilidad para el estudio de la historia constitucional.

[1] Ernst Wolfgang Böckenförde, Die Deutsche Verfassungsgeschichtliche Forschung im 19. Jahrhundert: Zeitgebundene Fragestellungen und Leitbilder, (Berlin: Duncker & Humblot, 1995); Ernst Wolfgang Böckenförde, Staat, Gesellschaft, Freiheit: Studien zur Staatstheorie und zum Verfassungsrecht, (Frankfurt am Main: Suhrkamp, 1976); Ernst Wolfgang Böckenförde, Staat, Verfassung, Demokratie: Studien zur Verfassungstheorie und zum Verfassungsrecht, (Frankfurt am Main: Suhrkamp, 1992); y, Ernst Wolfgang Böckenförde, Recht, Staat, Freiheit: Studien zur Rechtsphilosophie, Staatstheorie und Verfassungsgeschichte, (Frankfurt: Suhrkamp, 2006). Se puede consultar las siguientes traducciones al inglés y al español: Ernst Wolfgang Böckenförde, State, Society, and Liberty: Studies in Political Theory and Constitutional Law, trad. J. A. Underwood (New York: St. Martin’s Press, 1991); Ernst Wolfgang Böckenförde, Estudios Sobre Derechos Fundamentales, trad. Juan Luis Resquejo Pagés e Ignacio Villaverde Méndez (Baden Baden: Nomos Verlagsgesellschraft, 1993); Ernst Wolfgang Böckenförde, Estudios sobre el Estado de Derecho y la democracia, trad. Rafael de Agapito Serrano (Madrid: Editorial Trotta, 2000).

[2] Michel Troper, La séparation des pouvoirs et l’histoire constitutionnelle française (Paris: Libr. générale de droit et de jurisprudence, 1980); Michel Troper, Pour une théorie juridique de l’etat, (Paris: Presses universitaires de France, 1994); Michel Troper, Terminer la Révolution: La Constitution de 1795, (Paris: Fayard, 2006); y, Michel Troper, La philosophie du droit (Paris: Presses universitaires de France, 2010). En español se puede consultar: Michel Troper, Por una teoría jurídica del estado, trad. María Venegas Grau (Madrid: Dykinson, 2001); y, Michel Troper, La filosofía del derecho, trad. Ma. Teresa García Berrio (Madrid: Tecnos, 2003).

[3] M. J. C. Vile, Constitutionalism and the Separation of Powers, 2nd ed (Indianapolis: Liberty Fund, 1998); M.J.C Vile, The Structure of American Federalism (Londres: Oxford University Press, 1969); y, M. J. C. Vile, Politics in the USA, 5th ed (Londres; New York: Routledge, 1999). Se puede consultar la siguiente traducción: M. J. C Vile, Constitucionalismo y separación de poderes, trad. Joaquín Varela Suanzes (Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2007).

[4] El italiano es el mejor conocido de todos los entrevistados en el mundo hispanoparlante. Hay traducciones de casi todas sus obras más importantes. Véase: Maurizio Fioravanti. Los derechos fundamentales: apuntes de historia de las constituciones, trad. Manuel Martínez Neira (Madrid: Editorial Trotta, 1996); Maurizio Fioravanti, Constitución: de la antigüedad a nuestros días, trad. Manuel Martínez Neira (Madrid: Editorial Trotta, 2001); Maurizio Fioravanti, ed., El estado moderno en Europa Instituciones y derecho, trad. Manuel Martínez Neira (Madrid: Trotta, 2004); Maurizio Fioravanti, Constitucionalismo: experiencias históricas y tendencias actuales, trad. Adela Mora Cañada y Manuel Martínez Neira (Madrid: Trotta, 2014).

[5] Los números de la revista se pueden consultar aquí: http://www.seminariomartinezmarina.com/ojs/index.php/historiaconstitucional/issue/archive, página consultada 22 de junio de 2016.

[6] Joaquín Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: [entrevistas con Ernst-Wolfgang Böckenförde, Michel Troper, Maurice J. C. Vile, Maurizio Fioravanti] (Madrid: Trotta, 2015): 14-15.

[7] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 97.

[8] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 37.

[9] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 46.

[10] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 99.

[11] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 49.

[12] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 19.

[13] Un funcionario de aduana de Boston, Massachusetts, Charles Stewart, llevó a uno de sus esclavos, James Somerset (o Somersett) a la Gran Bretaña donde se le escapó. Al recapturarlo, Stewart le obligó subir un barco rumbo a Jamaica. No obstante, el activista Granville Sharpe, logró conseguir que el juez del máximo tribunal de Inglaterra –The Kings Bench– Lord Mansfield- emitiera un writ de habeas corpus al favor de Somerset. El writ ordenó al capitán del barco presentar a Somerset ante el corte. El abogado de Somerset argumentó que las cortes debían aplicar las leyes británicas al caso, a pesar de que la esclavitud se permitía en las colonias norteamericanas. Mansfield sentenció en 1772 que “aquí [en la Gran Bretaña] a ninguno maestro se le permite llevar un esclavo y venderlo en el extranjero porque se le ha escapado […] por ende, se debe liberar al hombre.” “548. The Case of James Sommersett, a Negro, on a Habeas Corpus, King’s-Bench: 12 George III. A.D. 1771-72” en Howell’s State Trials, varias ediciones, vol. 20, cols 1-6, 79-82, http://www.nationalarchives.gov.uk/pathways/blackhistory/rights/docs/state_trials.htm, [20 de junio de 2106].

[14] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 68.

[15] Holona Leanne Ochs, “‘Colorblind’ Policy in Black and White: Racial Consequences of Disenfranchisement Policy,” Policy Studies Journal 34, no. 1 (febrero de 2006): 81–93, doi:10.1111/j.1541-0072.2006.00146.x; Brandi Blessett, “Disenfranchisement: Historical Underpinnings and Contemporary Manifestations,” Public Administration Quarterly 39, no. 1 (primavera 2015): 3–50; John E. Pinkard, African American Felon Disenfranchisement: Case Studies in Modern Racism and Political Exclusion, Criminal Justice: Recent Scholarship (El Paso: LFB Scholarly Publishing LLC, 2013).

[16] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 13.

[17] “Toda sociedad en la cual no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución.”

[18] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 53.

[19] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 102.

[20] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 53.

[21] El whip es un diputado (Member of Parliament o MP) veterano nombrado por el líder del partido para mantener la disciplina partidaria. Los whips aseguran que los MPs de los partidos votan de acuerdo a la disposición de sus líderes. En general es un sistema muy efectivo; las rebeliones contra el whip son raras y, en general, el gobierno en turno confiarse en el resultado favorable de las votaciones parlamentarias aun cuando los MPs de su partido individualmente oponen a la medida en cuestión.

[22] Varela Suanzes-Carpegna, ed., Historia e historiografía constitucionales: 64.

[23] De hecho, recomiendo que se lee en conjunto con los ensayos sobre la metodología de la historia constitucional reunidos en Giornale di Storia Costituzionale, 19, no. 1 (2010).

Esta entrada fue publicada en Historia constitucional, Reseñas y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s