La elección general en el Reino Unido: Una explicación

Desde los tiempos de Margaret Thatcher y John Major el partido Conservador no puede ganar una mayoría contundente en las elecciones generales. Entre 2010 y 2015 David Cameron gobernaba en coalición con el partido de los Demócratas Liberales (Lib Dems), a partir de 2015 contaba con una mayoría absoluta de apenas cuatro escaños.

Uno de los principales problemas para los conservadores es la cuestión europea. El partido conservador siempre se dividía acerca de la conveniencia de la membresía británica de la Unión Europea. Desde 2010 la oposición de los anti-europeos dificultaba el trabajo del pro-europeo Cameron. Asimismo, en las últimas elecciones, los conservadores perdieron votos frente al Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés).

En 2015 el primer ministro David Cameron intentó resolver este problema al convocar el referéndum para el año subsiguiente. Confiaba que este voto terminaría el debate político dentro de su partido de una vez por todas y, de paso, minaría la legitimidad del UKIP. Estaba equivocado y, unos días después del voto renunció como líder del partido conservador.

El Reino Unido es una democracia parlamentaria. El jefe de gobierno (prime minister) es el jefe de la bancada del partido mayoritaria en la cámara de comunes. Los diputados conservadores eligieron a Theresa May como substituto de Cameron en el verano de 2016. La nueva administración enfrentaba dos problemas: 1) negociar el Brexit ; y 2) May carecía de legitimidad electoral como primer ministra, pues no había ganado una elección como líder de los conservadores.

El proceso por el que May inició la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) resultó ser extremadamente desgastante. Era claro que no hay consenso en la cámara de los comunes acerca de lo que significaba el resultado del referéndum para las negociaciones. Asimismo, era evidente que la UE no tendría intención de ofrecer las concesiones que May y los conservadores prometían conseguir.

Al igual que Cameron, May intentó resolver sus dificultades a través de un voto popular. En este caso, una elección general al parlamento. No tenía obligación ninguna a convocar una elección, pues por ley no tocaba la renovación parlamentaria hasta 2020. No obstante, confiaba en las encuestas políticas que indicaban que el partido conservador gozaba una ventaja de 20 puntos porcentuales sobre el partido laborista. Esperaba incrementar la mayoría parlamentaria para facilitar las negociaciones de Brexit frente a la UE y fortalecerse frente al parlamento.

La campaña electoral de May fue desastrosa; su plataforma electoral no ofrecía detalles acerca de sus planes para las negociaciones con la UE pero sí incluía medidas que afectaría negativamente a su base electoral principal: la clase media jubilada. En cambio, los laboristas defendían una plataforma que prometía beneficios importantes a su propia base: la abolición de las cuotas para estudiar la educación superior; y la renacionalización de la red ferroviaria. Además, con esta plataforma, los laboristas realizaron una campaña exitosa entre los jóvenes universitarios para convencerles que votaran (es una demografía que no vota en grandes números de manera regular).

Los resultados de la elección no son los que esperaba May. No ha obtenido una mayoría absoluta en el parlamento; de modo que, para formar una administración, se verá obligada entrar en coalición con el partido ultra protestante (y anti católico) derechista de la Irlanda del Norte (el Partido Unionista Democrático o DUP).

Al respecto, los periodistas de Twitter sugieren que la jefa del partido Conservador en Escocia, Ruth Davidson, se opondrá a la coalición con el DUP. Dado que May no tendría mayoría efectivo en la cámara de comunes sin los trece diputados del partido Conservador electos ayer por circunscripciones escocesas, la oposición de Davidson bien podría obstaculizar cualquier gobierno de coalición.

Si la coalición no prospera, es posible que haya nuevas elecciones, pues el partido laborista no podría alcanzar una mayoría absoluta para formar un gobierno, incluso con la participación de los demás partidos (Lib Dems, el Partido Nacional Escocés o SNP y Verde).

En breve, la elección de ayer ha servido para empeorar la posición de May frente a los problemas que enfrenta. Ahora tiene menos legitimidad política frente al parlamento, y consiguientemente es más débil frente a la UE. Es muy probable que en las próximas semanas los ex aliados de Cameron, varios de sus propios ministros (sobre todo el secretario de Relaciones Exteriores, Boris Johnson), y hasta los conservadores leales a Davidson, busquen obligarla a dimitir.

Mientras tanto, las negociaciones acerca de la salida del Reino Unido de la UE deben iniciarse antes del fin del mes de junio. Todavía no sabemos quién estará allí para negociar en nombre del Reino Unido.

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