Historiografía constitucional: de influencias, modelos y copias

Tradicionalmente la historiografía sobre el constitucionalismo mexicano, se ha empeñado en encontrar una influencia foránea directa de cada texto constitucional. En cambio, es raro encontrar autores interesados en identificar las aportaciones de la tradición constitucional autóctona a los varios documentos constitucionales. De modo que, al estudiar la Constitución Federal de 1824, por ejemplo, la pregunta recurrente es si los constituyentes adoptaron el modelo de la carta estadounidense de 1787 o el código apatzingangaditano de 1812; o bien, al abordar la cuestión de los orígenes del Cuarto Poder, presente en las Siete Leyes de 1836, se debate si dicha institución se deriva de las propuestas de Jeremy Bentham o Benjamin Constant. En años recientes, historiadores como Moisés Guzmán y Alfredo Ávila han demostrado la miopía de este enfoque al señalar las continuidades (y rupturas) en el debate constitucional mexicano después de 1808. No obstante, el hábito de analizar las constituciones mexicanas a partir de su deuda con los modelos extranjeros perdura y sigue obstaculizando el estudio del desarrollo de un pensamiento constitucional nacional.

(Haga click en el siguiente vínculo para seguir leyendo: Nexos, 12 de noviembre de 2013)

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