Brexit: ¿la hora de un gobierno nacional?

Como era de esperarse, el parlamento del Reino Unido rechazó el acuerdo para salir de la Unión Europea (UE) que Theresa May había presentado en nombre de su gobierno. El voto fue abrumador: 432 vs. 202. May perdió por 230 votos, un margen mucho más amplio de lo que predecían los medios. 118 diputados del partido conservador (el partido de May) votaron en contra. Es la derrota más grande de un gobierno desde 1924.

De acuerdo con las leyes anteriores, si un gobierno era derrocado en el parlamento lo que seguía era la disolución de la cámara baja y la convocatoria a nuevas elecciones generales. Sin embargo, las reformas de 2011 introdujeron periodos fijos parlamentarios. La nueva ley (Fixed Term Parliaments Act, 2011) dispone que cada parlamento debe durar cinco años. Sólo es posible disolver la cámara y convocar extraordinariamente a nuevas elecciones si el gobierno pierde un voto de no confianza en la cámara.

Jeremy Corbyn, el líder del partido opositor (Labour) ha convocado este voto para realizarse mañana por la tarde. Es muy poco probable que gane este voto. Explico porqué en una entrada de blog anterior. En el caso probable que sobrevive el gobierno de May este voto, la crisis política que sufre el Reino Unido va a empeorarse rápidamente. El problema principal es Brexit. En 2017 el parlamento votó notificar a la UE de acuerdo con los términos del art. 50 del Tratado de Lisboa. Este Tratado señala que una vez que un gobierno notifica de su intención de salirse de la UE, el país en cuestión saldrá formalmente de la Unión “a partir de la fecha de entrada en vigor del acuerdo de retirada o, en su defecto, a los dos años de la notificación”.

Los dos años señalados en el art. 50 se cumplen el 29 de marzo de este año. Lo que significa que el gobierno de May tiene apenas dos meses y medio para encontrar una solución a Brexit. En caso contrario, el RU saldrá de la UE sin acuerdo ninguno. El RU lleva más de 45 años como estado-miembro de la UE, las leyes europeas forman parte importante de su sistema; su economía está integrada por completa a la UE. Salirse de ella sin un acuerdo sería la peor crisis política y económica desde la segunda guerra mundial. Testimonio vivo de esta realidad es que el gobierno del RU tiene planes de contingencia para lidiar contra la escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos.

El Parlamento está dividido sobre la cuestión de Brexit. Hay los radicales (llamados “Brexiteers”) quienes anhelen un Brexit sin acuerdo. Tanto en el partido conservador como en el laborista hay diputados que piensan que tal solución favorecería sus planes. Por otro lado, hay los moderados quienes quieren un Brexit acordado. Pero no están a favor del acuerdo que ofrece May. Estos diputados quieren renegociar el acuerdo. Hay dos problemas con esta idea: 1) falta de tiempo. Dos meses no dan para renegociar nada; 2) La UE es muy clara que no está dispuesto a renegociar el acuerdo que llegó con el gobierno de May.

Finalmente, hay los diputados que quieren quedar en la UE y favorecen un segundo referéndum. El primer problema aquí, es qué pregunta hacer en el boleto. El segundo, es que no hay ninguna certeza de cuál podría ser el resultado de este referéndum. Las encuestas señalan que 53% de la población favorece la opción de un nuevo referéndum. También señalan que ganaría la opción de quedar en la UE (si esta pregunta pareciera en el boleto.) No obstante, las encuestas en 2015 también predecían que ganaría la opción Remain. Así que las encuestas no son de fiar en esta cuestión. El resultado obvio de una nueva consulta popular sería aumentar la polarización entre la comunidad británica sobre la cuestión. Por lo pronto, tampoco hay tiempo para realizar un nuevo referéndum. Para implementar esta política se requiere que la UE acceda a extender el periodo mandado en el Tratado de Lisboa.

En el corto plazo, la crisis es constitucional. Simplemente la situación política es inusitada. No hay precedentes útiles para una situación en que un gobierno con minoría parlamentaria sigue gobernando. Un desenlace de la crisis podría ser el parlamento tome las riendas del gobierno y la cuestión Brexit; es decir, que hay gobierno por asamblea. Sólo hubo una ocasión en la historia del RU e Inglaterra en que esto ha sucedido: el siglo XVII después de la guerra civil.

La división de opinión en el Parlamente significa que cualquier solución hecha por asamblea sería muy, muy difícil de consensar. Asimismo, los dos partidos políticos principales están divididos por igual. La cultura política británica tradicional es una de confrontación: el partido de gobierno vs. el partido de oposición. No hay muchos ejemplos de trabajo de coalición interparlamentaria. De hecho, el único ejemplo “exitoso” del siglo XX fue el gobierno nacional de Ramsey MacDonald. Este gobierno se formó en 1931 para enfrentar la crisis económica de la Gran Depresión. Participaron miembros de los tres partidos principales: Tories, Liberals y Labour.

Si May quiere sobrevivir, y si está serio en su deseo de concluir exitosamente la salida del RU de la UE, buscar formar un gobierno nacional es su mejor opción. (Pero, claro, es una táctica que hubiera funcionado mejor si la hubiera adoptado en 2017). Para mí, es claro que el gobierno por asamblea es la mejor garantía de que no se solucione el asunto Brexit antes del 29 de marzo. En todo caso, nos esperan unas semanas desesperadas.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Historia constitucional, Historia política, Politics y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.