Mucho ruido y pocas nueces: Las novedades políticas del Brexit

Han llovido aparentes “novedades” en la telenovela Brexit. No obstante, todavía tanto las negociaciones de May con la UE como sus negociaciones con el Parlamento están en un punto muerto. Veremos:

La semana pasada ocho diputados laboristas renunciaron al partido laborista. Una de las razones por su renuncia era la política pro-Brexit de Corbyn. Algunos días después tres diputados conservadores hicieron el mismo por las mismas razones. Estos diputados están unidos en “The Independent Group” (TIG). Este fin de semana, tres integrantes del gabinete de May escribieron una carta abierta publicada en The Daily Mail para exigir que la primera ministra solicite una postergación de Brexit más allá del 29 de marzo a la UE. Se rumoreaba que estaban dispuestos a renunciar al menos que May les hiciera caso. El lunes, Tom Watson, el deputy leader (o vicepresidente) del partido laborista, indicó su apoyo para la convocatoria de un segundo referéndum. Hablaba a título personal, pero la crítica a Corbyn era obvia.

Entonces, tanto el partido conservador como el laborista están ya en crisis por el asunto Brexit. Los líderes de ambos partidos enfrentan rebeliones desde sus colegas más cercanos y más importantes.  No hay que olvidar -asimismo- que ambos partidos tienen su lado radical pro-Brexit que quiere salir de la UE cueste lo que cueste. Si May y Corbyn ceden demasiado a los moderados rebeldes, enfrentarán una rebelión de parte de los radicales.

En este contexto, ayer Corbyn salió a declarar que el partido laborista (a) votaría a favor de posponer Brexit; (b) votaría a favor de convocar un segundo referéndum si el acuerdo de May con la UE no se modifique para incluir las exigencias del partido laborista. Sueña una declaración importante, pero en realidad es una reiteración de la política que sigue Corbyn desde el año pasado: quiere un Brexit laborista (es decir de acuerdo a su plan) y no “un Brexit Tory”. En caso de que no lo logre, quiere convocar un referéndum sobre el pacto de May.

Hoy May compareció ante el Parlamento y hizo tres promesas: (a) presentará una versión reformada de su acuerdo para el voto en Parlamento el 12 de marzo; (b) si el Parlamento lo rechaza (lo que todavía parece probable), el 13 presentará un proyecto de ley para salir de la UE sin un acuerdo; y, (c) Si el Parlamente vota en contra de la salida sin acuerdo entonces habrá un tercer proyecto de ley que propondrá la postergación de Brexit para un periodo reducido (sugiere dos meses). De nuevo parecen declaraciones importantes, pero en realidad, es una reiteración de su estrategia ya muy conocida: quiere usar la amenaza de un Brexit sin acuerdo para presionar a los diputados. Dado la situación dividida de la cámara de los comunes es muy probable que los diputados rechazan las tres opciones.

Es decir, si los diputados rechazan las tres opciones, entonces el RU sale automáticamente de la UE el 29 de marzo. Dadas las divisiones en el gobierno y en el partido de oposición, la salida sin acuerdo es todavía el resultado más probable de la crisis.

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