La historia detrás de la victoria de Boris Johnson: El derrumbe del partido labourista

Hoy Boris Johnson se siente reivindicado. Al cierre del conteo de votos, vimos que el partido Conservador había arrasado en las elecciones generales con unos 365 escaños y una mayoría sólida de 80. Ni Theresa May ni David Cameron ni John Major lograron victorias semejantes. En la historia contemporánea sólo se compara con las mayorías de Margaret Thatcher (1971, 1983 y 1987). De acuerdo con estas cifras, parece verdad su declaración de hoy de que su gobierno “tiene un nuevo mandato poderoso para lograr el Brexit.”

No obstante, un análisis de los votos en general sugiere otra historia. En la elección de 2017, el gobierno de Theresa May ganó 42.4% del voto popular y 317 escaños; en los comicios de ayer, el gobierno de Johnson alcanzó 43.6%. Es decir, que los Tories ganaron 47 escaños gracias a un incremento de apenas 1.2% del voto total.

La razón por este milagro vuelve evidente si comparamos el voto general para el partido labourista en las dos últimas elecciones. En 2017, el partido de Jeremy Corbyn ganó 40% del voto popular. Ayer, alcanzó 32.1%. En otras palabras, los labouristas perdieron 7.9% del apoyo que tenía en los comicios pasados. La explicación de la victoria de Johnson no es la popularidad de su administración ni un nuevo apoyo para Brexit, es la impopularidad del partido labourista entre sus ex votantes.

Hoy se discute las razones por las que Labour perdió popularidad entre 2017 y 2019. Parece increíble que los últimos dos años de crisis perpetua y de acciones francamente inconstitucionales por parte del partido Conservador, que el partido de oposición sería el que pierde apoyo. Veremos:

Son tres explicaciones principales que circulan ahora: 1) la política del partido labourista en cuanto a Brexit nunca fue clara ni contundente. En consecuencia, tanto los pro y los anti Brexit se hartaron con el partido. 2) Jeremy Corbyn es un líder sumamente impopular, todas las encuestas previas a la elección mostraban que los votantes preferían a Johnson.

De acuerdo con una encuesta realizada hoy a los que no votaron por Labour, 43% declararon que Corbyn era el motivo. El Brexit viene en un segundo lugar muy lejano.

3) El partido labourista ya no cuenta con apoyo electoral significativo entre la población escocesa. De los 55 escaños de Escocia, Labour ganó uno; el partido nacional escocés arrasó con 48, los conservadores ganaron 6 y los Democratas Liberales uno. Hay aquí otra historia a contar pero lo guardo para otro momento.

Ahora bien, la otra explicación por la victoria de Johnson es el sistema electoral británico, en el que los representantes (los miembros de parlamento) ganan sus elecciones por mayoría simple en elecciones uninominales. En breve, la elección se desarrolla como una serie de elecciones pequeñas en cada circunscripción.

Si comparamos los resultados que el sistema de representación proporcional hubiera arrojado en esta elección, es posible ver qué tanto le ayudó Johnson el sistema actual. En lugar de 365 escaños, contaría con 288. Los labouristas, por su parte, hubieron ganado 14 escaños más.

 

Detrás de la victoria Tory, entonces, hubo una estrategia que identificaba y hacía campaña muy dura en las circunscripciones en las que el representante labourista se veía débil. En general, éstas eran en el Noreste y Noroeste de Inglaterra, donde el voto a favor de Brexit en el referéndum de 2016 era muy alto. Las circunscripciones emblemáticas de esta estrategia eran de Workington (NW), Blyth Valley (NE) y Sedgefield (NE).

Asimismo, el otro factor que ayudó a los Conservadores era el apoyo de Nigel Farage y el Brexit Party. Como argumenté ayer, se nota claramente cómo la decisión de Farage de sólo presentar candidatos en las circunscripciones representadas por diputados de la oposición. Por ejemplo:

Claro, esto quiere decir -una vez más- que el mandato que tiene Johnson no representa un repunto del apoyo para Brexit. Quiere decir que el partido Conservador logró ganarse los votos brexitianos que antes votaban para el partido labourista.

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